Estos pequeñícimos "robots moleculares" realizan funciones complejas a e una escala reducida, microscópica.
Científicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) y de las Universidades de Columbia y Arizona han logrado construir y programar un par de "robots moleculares" (en cuyos componentes se ha insertado cadenas de ADN) capaces de hacer tareas complejas a una escala microscópica. Los robots, igual que sus similares de mayor tamaño, pueden desplazarse, detenerse, girar y ejecutar con precisión los trabajos para los que están programados. En una noticia publicada hace unos días en Nature, los creadores explican cómo estos "nanobots" estarán destinados, en apenas unos años, a cambiar para bien y por completo una multitud de áreas, desde la ingeniería industrial a la medicina.
Uno de los dos robots tiene forma de "araña molecular" que, según la programación que incorpore, será capaz de tomar sus decisiones por si solos y reaccionar de acuerdo con el ambiente en el que esté. Sus tres patas son enzimas de ADN que pueden lograr, por ejemplo, dividir una secuencia genética cualquiera o de ensamblar todo clase de moléculas construyendo (o rompiendo) sus enlaces moleculares.
El otro robot es una especie de secuencia de montaje de apenas unos nanómetros de tamaño (un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro). Consta de cuatro patas y tres manos, y es capaz de moverse rápidamente por un sustrato de ADN y, a partir de las nanopartículas que se le provisione, está diseñado para ensamblar cualquier tipo de material imaginable, incluyendo nuevos materiales diseñados en laboratorio.
Materiales inimaginables
Ambas creaciones constituyen un adelanto decisivo en la construcción de legiones de "microrobots de ADN" capaces de crear, en potencia, cualquier clase de dispositivo, tanto eléctrico como mecánico. Su capacidad para ensamblar moléculas de una forma que era imposible hasta hoy será decisiva, comentan los investigadores, para diseñar y fabricar nuevos materiales que hasta ahora sólo estaban en la imaginación y sueños de los científicos.
Hasta hoy, sólo había sido posible construir nanobots capaces de realizar tareas muy comunes, como la de moverse. En adelante, se podrá además dotar a estas micromáquinas de una programación concreta para realizar labores específicas, e incluso dotarlas de la capacidad de optar por sí mismas entre un gran número de acciones. Los nanobots podrán, por ejemplo, repararse o reconstruirse a sí mismos, o decidir si la célula que tienen enfrente es cancerosa y debe por tanto ser destruida.
Aplicaciones infinitas
"Un robot - afirma Erik Winfree, catedrático de ciencias computacionales del Caltech- es una máquina que percibe su deredor, toma una decisión y después actúa en consecuencia". Igual que sus "colegas" en las grandes cadenas de montaje, estos microrobots a escala molecular serán capaces de llevar al terreno de los microscópico todas las ventajas de la robótica contemporanea. Con el añadido de que serán capaces de laborar indistintamente con o sobre materiales orgánicos o inorgánicos. O lo que es lo mismo, podrán construir, mejorar, o reparar, tanto componentes eléctricos como tejidos vivos.
Las aplicaciones para esta clase de máquinas de ADN son infinitas y abarcan una gran cantidad de campos. Todo depende de la programación que incorporen. Una legión de nanobots inyectada en el cuerpo de un astronauta podría, por ejemplo, mantenerlo sano y en forma durante un largo viaje espacial. Otro "miniejército" mecánico podría ser la cura, desde dentro, de un tumor, a base de perseguir y destruir todas las células cancerosas que encuentre en el sistema.
Otros podrán, en la proximidad del futuro, poner a punto materiales más resistentes o específicamente construidos para resistir en cualquier tipo de entorno o condiciones. Y otros se encargarán de construir piezas electrónicas de una precisión y eficacia imposible de conseguir por medio de las técnicas actuales de fabricación.


Con el pasar del tiempo, se inventan robots cada vez más complejos y elaborados. En Japón se inventan robots que cuidan casas (y limpian con la aspiradora, y vigilan)... Ciertamente son un robots útiles; pero parecen desperdicios de hojalata andantes.
Pero no todos los robots son "feos"; por ejemplo tenemos ASIMO, que es un robot muy parecido a un humano que es capaz de moverse, y actuar como una persona culquiera, además claro de ayudar a las personas. Son robots que siempre vienen a nuestras mentes cuando los imaginamos.
En Japón, en los laboratorios de la Universidad WASEDA, lo último en tecnología robótica es la famosa creación Twedy-One, un robot con manos sensibles y blandas, capas de extraer el pan del tostador y tareas afines; capas de untar mermelada, mantequilla al pan. Un robot que puede levantar a un hombre y con movimientos flexibles, amigable al tacto humano.
Su tamaño es de 1.5 metros de altura, un poco menos que el promedio del tamaño de las mujeres japonesas; no obstante pesa más de 100 kg (111 kilos), y posee un rostro aplastado con ojos enormes que nos recuerda al célebre personaje de la televisión: el extraterrestre: E.T.
Cuando fue presentado, a todos brindó un efusivo saludo, e hizo lo suyo con el pan, el tostador y el bote de ketchup que le pusieron en el mostrador. Con franqueza, un robot singular y muy útil.
La desventaja que tiene esta creación, es que se recalienta demasiado y las baterias duran poco; pero por ello se están desarrollando nuevas teconologías para mejorar estos percances. Lo que se pretende es que para el 2015, se mejoren y se añadan funciones, para que los ancianos sean bien atendidos.
El precio, módico, más o menos 140.000 euros.


Además, sólo si se puede pasar por alto la realidad de carne y una mano de sangre, esta prótesis cuenta con las tecnologías más avanzadas que una mano real, tales como la capacidad de girar 360 grados del brazo, 3G, Wi-Fi, pantalla LCD y las baterías recargables de iones de litio la facultad de los elementos eléctricos.
Con todas estas características funcionales, quién sabe, tal vez la gente tendrá en cuenta el futuro alterar su verdadera mano con Metis.

Pero pensamos que es una criatura de aspecto bien independientemente. Disponible 21 de mayo para una espera ¥ 13,800 (unos 149 dólares) en negro o ¥ 15,800 ($ 170) en rojo fuego hormiga.

En estos días, usted no tiene que ser un niño prodigio para construir robots en su sótano:-el-estante de microcontroladores, Arduino tablas y Lego Mindstorms puede hacerse cargo del trabajo duro.
Adán Halverson, sin embargo, es el reparto verdadero - construyó su primer robot a la edad de doce años, y después de seis años de intentos fallidos, ha elaborado un humanoide de tamaño completo que puede caminar
Guardado con pistones, servos y un ordenador portátil asimilado, la VSR-2: Talos FG costo de Dakota del Sur estudiante de instituto 10.000 dólares para construir con su compañero de clases Anthony Winterton, afirma él podría reconstruir la mitad ahora que él ha hecho. La máquina de metal pesado le valió un viaje con todos los gastos pagados a la Ciencia Intel 2010 y Feria Internacional de Ingeniería en San José, donde se compite por hasta 75.000 dólares en premios.

Los robots de ADN, moléculas con patas de esta cadena química, base de la vida, y que se mueven de un lugar a otro, son ya una realidad. Se presentan en Nature dos tipos de estas máquinas moleculares, que funcionan trasladándose de un punto de enlace biológico a otro sobre una superficie también recubierta de ADN.
El primero es una araña molecular de tres patas que puede actuar autónomamente según las claves que le suministre el ambiente por el que se mueve. Las patas de la araña son enzimas de ADN, que pueden dividir una secuencia determinada en un sustrato de ADN al estilo origami. Así con capaces de ejecutar secuencialmente acciones tales como arrancar, continuar, girar o parar, rompiendo una secuencia y pasando a la siguiente que encuentran en su camino. Cuando llega a una secuencia que no puede romper el robot se para. Esta máquina ha llegado a recorrer hasta 100 nanómetros (milmillonésimas de metro), lo que representa unas 50 divisiones.
Aunque su desarrollo presenta dificultades, estos robots tienen la ventaja de ser programables, de que se puede predecir su comportamiento biofísico y de que pueden interactuar con paisajes diseñados a voluntad, recalca el amplio equipo de investigadores estadounidenses que ha realizado el trabajo, liderados por la Universidad de Arizona.
Otro modelo es una cadena de montaje a escala nanométrica en la que los robots se mueven también sobre un sustrato de ADN tipo origami y pasan por una serie de máquinas programables que les suministran la mercancía (nanopartículas de oro). Los robots andadores tienen cuatro piernas (una de las cuales se enlaza a cada máquina cuando llega a ella), y tres manos para coger la mercancía. La cadena de montaje es de tres máquinas, cada una de las cuales da, o no da, según su programación, una mercancía distinta al andador. Así se pueden fabricar de forma controlada ocho productos distintos. Esta cadena de montaje, desarrollada por científicos chinos y estadounidenses, representa un hito en la nanotecnología con ADN, asegura Lloyd Smith, químico de la Universidad de Wisconsin, en la misma revista.

Pequeños robots que juegan a los espías, esquivan obstáculos, toman fotografías o bailan, son algunas de las múltiples acciones que podrán ser direccionadas por alumnos de escuelas secundarias de la región. Se trata de una iniciativa de la Facultad de Informática de la UNLP, que tiene como objetivo ofrecer un estímulo a la hora de enseñar computación.
“La idea de trabajar con estas tecnologías es plantear una forma diferente y más atractiva de aprender computación”, expresó a Hoy la secretaria de Extensión, Claudia Banchoff.
A través del uso de estas máquinas se enseñará a los adolescentes una manera distinta de plantear la resolución de problemas, mediante el desarrollo de algoritmos.
Según Banchoff, es necesario que los alumnos aprendan a programar con algoritmos para que el robot realice acciones interesantes. La forma de controlarlos es realizando un programa en el lenguaje Python, que les permite hacer diferentes aplicaciones, desde muy sencillas hasta complejas. “Estos programas pueden variar en complejidad de acuerdo a la etapa de enseñanza en la que se encuentre el alumno”, explicó la especialista.
Agregó que “las posibilidades que ofrecen estas máquinas para enseñar programación son muchas y muy variadas”. Por ejemplo, al tener una cámara de fotos incorporada, es posible desarrollar un pequeño programa que le indique al robot tomar una determinada cantidad de imágenes a lo largo de un recorrido establecido; y luego, con esas fotografías, realizar un video. También se pueden programar persecuciones entre robots; carreras de obstáculos; y hacer programas que obliguen al robot a seguir líneas marcadas en el suelo.
Para llevar adelante esta iniciativa en las escuelas de Berisso, el Linti capacitó a profesores de esos establecimientos en el uso de los robots. Además, la Facultad está en tratativas para que se sume una tercera institución educativa de nuestra ciudad.

En caso que cierta vez has soñado con contar con tu propia piscina en casa y luego lo has logrado como sea, lo primero que quizás te habrás fijado tras tenerla muchos días, es que no solamente te divierte de lo mejor, te relaja y te da placer durante las horas de calor intenso, sino que además necesita de un trabajo arduo para que se conserve limpia. Sin embargo, los días de limpiar tu piscina a mano han acabado gracias a este robot pequeño que vemos en el post, que flota y se encarga de recoger toda la basura que va encontrando.
Pero lo mejor de este autómata, no es esto exclusivamente, sino que también se basa en usar la energía del astro rey para que pueda funcionar y mantener el agua libre de hojas, bichos asquerosos y otra clase de cosas que siempre se ven flotar. Tal vez hasta este punto este gadget les parezca excelente en todo, pero hay algo que a muchos no les gustará saber: su precio. Pues, el bendito cacharro inteligente te costará la cifra de 500 dólares americanos.


La compañía petrolera británica British Petroleum (BP) reinició las operaciones con dispersantes en el Golfo de México para intentar contener el derrame de crudo a pesar de los riesgos para el medioambiente del uso de químicos.
Tanto autoridades federales como estatales “consintieron la tercera prueba con el dispersante subacuático”, indicó el vocero de BP John Curry. La prueba “continuará por 24 horas. Una vez que concluya se realizarán las evaluaciones correspondientes”, agregó.
Los disparos se efectuaron a través de un largo tubo por medio de submarinos robóticos a control remoto directamente en el lugar de la fuga.
Se espera que el dispersante quiebre la composición del crudo, lo que con el paso del tiempo hará que la mancha flotante se reduzca a partículas más pequeñas que puedan biodegradarse en lugar de quedar como globos densos chiclosos que sofocan la vida salvaje y la vegetación.
Los críticos de la medida sostienen que el dispersante puede provocar muchos problemas una vez disuelto en el fondo del mar, afectando allí la vida a partir de los microorganismos y en adelante.
La Universidad del Estado de Luisiana estudiará las aguas profundas y las de la superficie para monitorear el impacto del dispersante. Simultáneamente la administradora de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos Lisa Jackson viajó a la zona del desastre para “observar el esfuerzo que se realiza para mitigar el impacto medioambiental y humano del derrame de BP”, indicó el organismo en un comunicado.
Ayer, la Casa Blanca decidió tomar cartas en el asunto y seguir de cerca el trabajo de BP para contener el derrame. La situación en el golfo comienza a afectar la agenda política y energética del presidente Barack Obama.
Medioambientalistas, camaroneros y pescadores temen que el dispersante liquide los peces y otros organismos de la cadena alimenticia

En un torneo de mecatrónica, la multitud se congrega bajo las luces del salón. En bandas opuestas de una cancha miniatura de fútbol, científicos se muerden las uñas ante los gritos de los espectadores. Diez robots, cinco por bando, se disputan el balón, ejecutan pases de pared, diagonales de la muerte, gambetas en cámara lenta y tiros a gol.
El partido entre estos robots (con forma de perro) es muy lento pero cada movimiento provoca aplausos y porras de aliento.
Ahora, novedosos aparatos pueden reconocer huellas digitales, los celulares obedecen a específicos tonos de voz, y los sistemas llamados GPS dirigen a un conductor perdido por las calles de la ciudad.
“En menos de treinta años pasamos de cargar kilos de placas para poder grabar en una maquina determinada orden a una pequeñísima carta de plástico (chip) que contiene miles de millones de ordenes complejas”, explicó el doctor Luciano Chirinos, director de la carrera de Ingeniería en Tecnologías Electrónicas del Instituto Tecnológico de Monterrey, Campus Toluca.
Estos robots diseñados por él y sus alumnos, se les denomina AIBO, termino que significa “amigo” en japonés.
En la actualidad dada la conveniencia científica de su estructura mecánica y circuitos electrónicos, el AIBO es un robot utilizado por diversas instituciones para formular nuevos caminos hacia una inteligencia artificial.
“La estructura de este robot es muy sólida y en lo único que nosotros nos concentramos es en reprogramarlo con algoritmos”, explicó el ingeniero Leobardo López Albarrán, de dicha institución educativa.
El algoritmo que los ingenieros codifican en la memoria del robot para modificar su comportamiento es un tipo de receta o instrucción con específicos procedimientos.
“Aquí tenemos diez robots AIBO. Los programamos para que jueguen fútbol. La dificultad de este proyecto no está en meter gol, sino en lograr que se graben lo algoritmos en su memoria para que puedan comportarse en equipo, y sepan ¿cuál es la portería enemiga?, ¿cómo distinguir al contrincante? y ¿cómo programarlos para que se adapten al transcurso del partido?, señaló el ingeniero Juan Abdon Miranda Gamboa, del Tecnológico Campus Toluca.
Pues aunque el fútbol, aparenta ser un juego simple, es todo lo contrario. La comunicación entre los jugadores es crucial. En los robots, ésta se logra por medio de un chip inalámbrico que contiene todos los algoritmos (instrucciones) grabados por los ingenieros.
“Sincronizar los AIBOs para jugar en equipo es difícil. Ellos no distinguen colores como nosotros”, explicó López Albarrán.
En el fútbol de humanos siempre existe el jugador estrella que en momentos ignora el juego colectivo. ¿Es posible que un robot se vuelva loco en el campo de juego, desobedezca la estrategia del equipo y decida ser Maradona?
“Los robots son muy tontos. Las cosas más torpes que se pueda imaginar. Si les pones un algoritmo para caminar en línea recta, el robot seguirá moviendo las piernas aún cuando se tope contra una pared o caiga”, refirió el doctor Chirinos.
Claro que el robot puede tener cierta personalidad, pero no tiene emociones, ni cambios súbitos de actitud. A menos que se le programe con una personalidad específica.
En cada torneo internacional de mecatrónica, los algoritmos deben de ser diferentes e innovadores. ¿Cuál es el siguiente paso?
De acuerdo con el director de Ingeniería en Tecnologías Electrónicas del Tec, en esta década, lo importante será llegar a dominar los robots humanoides. El proceso de andar erguidos resulta complejo por lo que es indispensable una multitud de algoritmos para evitar que los robots se caigan.
El progreso en las ciencias robóticas destapa la complejidad del funcionamiento motriz del humano. Hasta en un juego aparentemente simple como el fútbol, millones de algoritmos son necesarios para practicarlo. Adentrarse en el laberinto de la inteligencia y en la ciencia del gol, es parte del progreso que promete la inteligencia artificial. (Agencia ID)

Investigadores de la Universidad de Málaga (UMA), España, presentaron un sistema que reconoce y clasifica canciones con tan sólo tararear, silbar o tocar algunos acordes en algún instrumento. Isabel Barbancho, una de las creadoras del proyecto, destacó ante la agencia EFE la importancia de disponer de métodos inteligentes de creación y manejo de contenidos musicales.
La investigadora afirmó que además de proponer un listado con posibles temas con una serie de acordes o notas, el invento sugiere composiciones similares y las agrupa según género, en base a su progresión armónica.
No conforme con esa creación, el equipo de Málaga desarrolló otro autómata que traslada el teclado de un piano a una hoja de papel, utilizando tecnología de realidad aumentada para simular las teclas del instrumento.
Según Barbancho, esta característica podría resultar muy útil para la enseñanza de música dado que los profesores se ahorrarían el traslado del instrumento para dar clases y eventos que no sean un concierto.
Otro de los proyectos impulsados por los investigadores, es un sistema que traduce canciones para que puedan ser tocadas con varios botones y a distintos niveles de dificultad. El resultado es una experiencia similar al popular juego Guitar Hero, pero con la ventaja de contar con una número ilimitado de canciones.
Haciéndose eco de algunas demandas del mundo profesional de la música, crearon robots destinados a la edición profesional de contenidos de audio mediante el arreglo de desafinaciones y la mejora de las mezclas y calidad del audio en grabaciones en directo, o también la adaptación de partituras al braille

Aquí hay un video del robot en acción (en realidad dando unos pasos).

La escena transcurre en un supermercado en Tokio. Un robot, que podría haber salido de la película "La guerra de las galaxias", se desplaza rápidamente por las góndolas y escanea los productos.
Previamente, una mujer mayor le envió a través de un mando a distancia su lista de compras. Cuando ella llega al supermercado, el robot la saluda en la entrada y le ayuda a encontrar los productos que desea llevar y hasta le hace algunas propuestas de compra, según la agencia DPA.
El pequeño ayudante de compras es uno de los modelos de robot más nuevos creado por los científicos del Instituto de Investigaciones Avanzadas en Telecomunicaciones (ATR) y es una fuerte señal de que la revolución de los robots en Japón alcanza, después de las fábricas, también los supermercados, las casas y los hospitales.
En Japón funcionan casi la mitad de los 800.000 robots de fábrica que existen en el mundo. Estas máquinas electrónicas programables limpian pisos, preparan bebidas, sirven sushi, cortan verdura y patrullan como si fueran agentes de seguridad.
Narito Hosomi, presidente de la empresa Toyo Riki en Osaka, comenzó hace cuatro años a producir robots de comunicación. Su firma fabrica desde hace medio siglo robots industriales.
Toyo Riki desarrolló una máquina que ayuda a los pacientes en rehabilitación, justo en momentos en que el personal médico auxiliar es cada vez más escaso.
Otro robot, que parece un personaje de un cómic, es un vigilante nocturno que saluda a las personas que ingresan en una clínica.
"Sólo quería contribuir a que los robots hagan más fácil la vida de las personas en nuestra sociedad que está envejeciendo", dijo Hosomi. Según estimaciones del Instituto Nacional de Población y Protección Social, la proporción de personas mayores de 65 años en la población japonesa subirá al 31,8 por ciento para el año 2030.
Norihiro Hagita, director del laboratorio de investigaciones robóticas del ATR, dijo que cada vez más robots ayudarán en la vida diaria ante todo a las personas más viejas. Para ellos, se deberá desarrollar una relación totalmente nueva entre el hombre y la máquina.
"Si logramos cambiar realmente esa relación, las máquinas deberán reaccionar en el futuro también frente a las personas, como lo harían las personas", dijo Curt Stone de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, en el estado norteamericano de Pennsylvania.
Muchas personas ya aprendieron a operar máquinas y computadoras, indicó Hagita.
Y ahora son las máquinas las que intentan entender cómo se comportan las personas y qué dicen. "La investigación robótica significa también la investigación del ser humano", asegura el especialista.
Entretanto, cada vez más japoneses muestran interés por los robots. Una exhibición internacional en Tokio realizada en noviembre atrajo a 100.000 visitantes en cuatro días.
"Muchos japoneses se crían actualmente con personajes de cómics", indicó Hosomi. "Creo que eso conducirá a un mayor acercamiento y menos temores al contacto con robots".


El robot no proviene de la NASA ni de cualquier otra reputada organización. Este autómata con forma de escarabajo gigante es la obra magna de un hombre japonés jubilado que vive en la ciudad de Ibaraki. Tanta ha sido su dedicación al proyecto, que ha pasado los últimos once años de su vida construyendo de forma obstinada el que iba a ser uno de los robots más grandes del planeta. En el siguiente vídeo podemos verlo en acción asustando al vecindario…
No está muy clara cual es su función. De hecho, parece que ni el mismo creador sabe la razón de ser del Kabutom MX-03. Que así es como se llama la criatura robótica. En cualquier caso, el robot es manejable a través de control remoto o desde una cabina que se encuentra en el interior del aparato.
A pesar de sus ciclópeas dimensiones, el Kabutom MX-03 parece menos útil que el diminuto Beetle Car USB, un coche escarabajo con cuatro puertos USB. De momento, su autor ya ha conseguido aparecer en todos los medios y obtener una publicidad impagable. Veremos si lo alquilan para cualquier película sobre Transformers o si finalmente, tienen que dejarlo dormir en el garaje de su casa.

La verdadera esencia se guarda en frasco pequeño. Una afirmación que nadie podrá rebatirle a los Robo-Q, unos diminutos robots capaces de desplazarse a través de control remoto y que disponen de otras divertidas funciones. Son una creación de la siempre original juguetera japonesa Takara Tomy, responsable también del Space Invaders Bank o de la hucha Jinsei Ginko.
Los mini robots, que no superan el tamaño de un pulgar, están preparados para detectar y evitar obstáculos, así como para entrar en “modo persecución”. Es decir, en lugar de rodearlos, ir a por ellos. Desde la empresa lo plantean como una alternativa a los clásicos futbolines para jugar partidos de fútbol en miniatura. De hecho, en el pack se incluye la pelota. Se mueven a tres velocidades. En el siguiente vídeo podemos ver el anuncio que se emite en Japón de Robo-Q…
Sus baterías de litio se cargan en el mismo dispositivo de radiocontrol, donde existe un compartimentopara guardarlos cuando no los usemos. 20 minutos de carga proporcionan cinco de autonomía. Lo que resulta un tanto descompensado y es el principal inconveniente del juguete.
El mando funciona con cuatro baterías tipo AA. En cuanto a los modelos de los Robo-Q, es posible elegir entre la versión retro, disponible en rojo y plateado, o la versión futurista, en blanco y en negro. Su tamaño es de 3,4 centímetros.
Se encuentran en la página de ThinkGeek y su precio es de 40 dólares, unos 31 euros al cambio actual. En la página nos advierten que, al ser importados de Japón, el manual está en ese idioma. Un dato que conviene tener en cuenta.

Estos inventos están hoy entre nosotros, y algunos hasta se han vuelto de lo más comunes. Pero todos empezaron como una idea que algún escritor o director de cine o televisión utilizó para entretener a la gente, en algunos casos hace ya un siglo. Y si ellos no los hubiesen imaginado, ¿se habrían hecho realidad?
Robots
Hoy, los robots se van a explorar el espacio, o realizan cirugías complicadas. ¡El robot Asimo juega fútbol y baila! Pero Fritz Lang ya había creado a la robot María para su película Metrópolis, en 1927. C-3PO, R2-D2 y Terminator llegaron 50 y 60 años después, respectivamente.
Cohete
Los hombres recién hicieron el viaje lunar en 1969, en el Apolo II. Pero en 1902, George Méliès ya quería ir a la Luna e hizo algo al respecto: una película. Con mucha imaginación y algunos efectos especiales llevó al público hasta allá.
Videoconferencia
Tú te sientas ante tu computadora y en un par de minutos ya estás hablando con tus amigos o tus primos al otro lado del planeta. Pero ya en 2001: Una odisea del espacio (hecha en 1968), el personaje Heywood Floyd, que está en una estación espacial, conversa con su hija que está en la Tierra, por videoconferencia.
Ciborgs
En la actualidad, los implantes electrónicos ayudan a la gente a oír mejor. También existen brazos y piernas digitales para quienes los necesitan. Pero hace casi medio siglo ya existía el Dr. No (enemigo de James Bond) con su mano mecánica, y luego vino Darth Vader con su traje protector, sin olvidar la famosa mano artificial de Luke Skywalker (1980).
La pantalla plana
En la cinta La vida futura (1936), una familia “del siglo XIX” tenía una pantalla plana en su casa. Se anticiparon a los hechos, pues lo más probable es que tú no te puedas acordar de algún día en que la pantalla de tu televisor no fuera plana.
Estación espacial
De seguro te gusta tener noticias de cómo va la Estación Espacial Internacional, que se puso en órbita en 1998 y estará finalizada el próximo año. Pero a esa también se le adelantaron, pues en La conquista del espacio (1955).
El teléfono celular
Jamás se te ocurriría sorprenderte ni sospechar de que alguien saque su teléfono en la calle y conteste una llamada. Pero en el caso del Superagente 86, Maxwell Smart (1965), era parte de su exclusivo equipo de espía: el zapatófono.
La computadora portátil
Qué fácil es ponerse al día en cualquier tarea, hacer una investigación o conversar con tus amigos, gracias a la laptop. La sobrina del inspector Gadget, Penny, te ganó, pues tenía un libro computadora en el que encontraba toda clase de información, mapas y videoconferencia.

Un simpático robot de 80 centímetros, color verde y con forma de elefante busca ser un acompañante en los tratamientos hospitalarios de niños en Bélgica.
A través de este instrumento, los expertos esperan calmar la ansiedad que provocan los periodos de internamiento de los infantes enfermos.
El robot llamado Probo cuenta con una pantalla táctil en su abdomen donde explica a los niños las operaciones quirúrgicas a las que serán sometidos mediante dibujos y videos. También realiza expresiones faciales con el fin de mostrar cómo se sentirán durante el tratamiento médico.
“En el futuro interactuaremos con los robots tal como interactuamos con personas ahora. así que esto es el futuro”, comentó Kristof Goris, ingeniero electromecánico de la Universidad Libre de Bruselas.
“Estoy involucrado con niños que sufren cáncer desde 1993. Hago que sus sueños se vuelvan realidad, especialmente en las condiciones de vida que tienen en un hospital. Pienso que estar en un hospital no debe ser fácil, así que Probo tiene que ser un amigo en su vida. Ese es su propósito”, dijo Ivan Hermans, creador de robot Probo.
Dotado de motores, una cámara y una computadora, es capaz de desplazarse, hablar, reconocer las expresiones del rostro de sus interlocutores e interpretar las emociones.
“La parte esencial de Probo es su cabeza. Tiene un rostro que puede expresar diferentes emociones. Así que tenemos cerca de 20 motores en el robot, que le permiten mover las cejas, los párpados, el tronco, la boca, las orejas, todo su cuerpo”, expresó Kristof Goris, ingeniero electromecánico de la Universidad Libre de Bruselas.
Se estima que en Bélgica 300 mil niños son hospitalizados al año por enfermedades crónicas.


Inspirado en historias de ficción científica, el artista estadounidense MIke Libby transforma insectos realis con mecanismos de relojes antiguos y componentes electrónicos, creando lo que él llama "insectos robots". Un trabajo minucioso que añade engranajes a escarabajos, arañas y mariposas, que después son vendidos por precios que ascienden hasta los 2 mil dólares.
» Curiosas esculturas
A pesar de que su aspecto lo sugiere, los insectos mecanizados no son funcionales ni tienen la intención de serlo, según Libby. El artista dice que su trabajo es "una celebración única de las contradicciones y confluencias entre naturaleza y tecnología", y se refiere también a la irónica inspiración que la alta tecnología busca en la ficción científica.
Los insectos robots son divididos en diferentes categorías: escarabajos, abejas, arácnidos, cigarras y mariposas, además de incluir especies de saltamontes y otros insectos.
Las pequeñas esculturas de Libby son presentadas en exposiciones y también vendidas por precios que oscilan entre US$ 300 y US$ 2 mil, en el sitio Insect Lab (www.insectlabstudio.com). En el sitio también son vendidas reproducciones de fotos de las obras, por US$ 120.
























